Retrato sin matices de un guerrillero uruguayo
"Raúl Sendic, tupamaro" (Idem, Uruguay/2004, color; film documental hablado en español). Dirección y guión: Alejandro Figueroa. Con José Mujica, Eduardo Galeano, Eleuterio Fernández Huidobro, Lucía Topolansky, Mauricio Rosencof y otros. Música: Jorge "Negrito" Trasante. Edición: Andrés Esperón y Alejandro Figueroa. Duración: 90 minutos. Sólo apta para mayores de 13 años.
El uruguayo Alejandro Figueroa, que si bien integró desde la adolescencia las filas de los tupamaros nunca llegó a conocer a Raúl Sendic, legendario fundador del movimiento, concibió en Francia, donde vivió exiliado y trabajó en cine y TV, este documento acerca del líder guerrillero. La escasez de material fílmico sobre el personaje, nacido en el medio rural y formado en abogacía antes de iniciar su actividad militante como asesor sindical de los obreros del azúcar en el norte de Uruguay, obligó al cineasta a reconstruir el retrato a partir del testimonio de historiadores y estudiosos, así como de quienes estuvieron cerca de Sendic, en especial compañeros de militancia, amigos y familiares.
La película, que realizó en 2004 en Uruguay tras un largo período de investigación, está construida como una sucesión de entrevistas que conducen a los lugares donde el líder guerrillero desarrolló su actividad, mientras se suceden testimonios que destacan unánimemente su humildad, su coherencia, su lucidez, su temple, su espíritu de sacrificio, la firmeza de sus convicciones y la independencia de sus juicios (criticaba a Marx y a Lenin, se subraya, y estuvo en desacuerdo con el "Che" Guevara).
Entre las voces que evocan episodios de la vida de Sendic que dan cuenta de su lento y laborioso trabajo de concientización política y organización, o pasan revista de algunos de los más resonantes actos llevados adelante por la guerrilla urbana desde mediados de los años sesenta hasta comienzos de la década siguiente, están las de otros fundadores del movimiento guerrillero, como José Mujica (actual ministro uruguayo de Ganadería, Agricultura y Pesca) y el hoy senador Eleuterio Fernández Huidobro, o las de escritores como Eduardo Galeano y Mauricio Rosencof, además de quienes lo conocieron en los tiempos de su lucha sindical, los que lo siguieron en la conformación del Movimiento de Liberación Nacional, los que compartieron con él la pasión política, la acción militante, la prisión y la tortura y los que lo asistieron en la enfermedad que lo llevó a la muerte, en 1989.
La consiguiente unanimidad de opiniones -ninguna voz disonante, ningún atisbo de crítica- hace que el retrato que Figueroa propone carezca de matices, se torne monótono y se aproxime más a la glorificación y la apología.
Una visión más objetiva y menos partidista podría haber cumplido mejor con el legítimo propósito de revisar la historia más o menos reciente de Uruguay y satisfacer así la curiosidad por el pasado que experimentan las generaciones jóvenes. En lo puramente formal, el film no se aparta demasiado del clásico formato del documental basado sobre testimonios, y aunque se ve beneficiado por el dinamismo del montaje a veces, quizá por exceso de localismo, alude demasiado someramente a personajes o hechos que pueden no estar muy frescos en la memoria del espectador.
Fernando López
para LA NACIÓN
